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El diagnóstico del paciente: Cataluña, es grave. El pasado 29 de Septiembre, el govern de la Generalitat superó la cuestión de confianza con el apoyo de la CUP.

A tan solo un año del acuerdo de gobierno, el planteamiento de una cuestión de confianza en Cataluña, aspecto inédito en nuestra Comunidad, ha dejado sus primeras huellas de un ejecutivo débil que se hace llamar la representación de los intereses de la ciudadanía catalana.

Incertidumbre? Quizás no es el mejor calificativo. Pero preocupa que un presidente que se somete a una cuestión de confianza se dirija únicamente hacia el grupo parlamentario de la CUP para reafirmar su mayoría independentista cuando supuestamente nos representa a todos los catalanes y no sólo a poco más de 336 mil votos que votaron por una fuerza antisistema, anticapitalista, anti Europa y algún “anti” más que se pueda escapar. Recordemos que únicamente Ciudadanos como fuerza opuesta a la independencia logró 735 mil.

Recapitulemos. Nos encontramos ante un supuesto govern que sólo tiene el apoyo de 10 escaños de la CUP para fijar unas pautas de un procés  que sigue siendo el mismo que aseguraban cumplir hace un año y que sigue a flote a base de prórrogas. Todo esto no es nuevo, basta con saber que nos encontramos ante un supuesto mandato democrático implantado por un presidente que ha sido escogido a “dedazo”, encontrándose con el deber moral de declarar la independencia.

Nuestro gobierno democrático de Cataluña nos está negando alternativas, perdiéndose en una espiral que sigue en declive y que solamente sabe pronunciar la palabra referéndum como política de contención: 9N, 27S, referéndum de constitución catalana, referéndum sobre leyes de desconexión… Se puede decir que enseñar la zanahoria al burro se les da de maravilla.

En contra de ello, como muchos otros catalanes, esa mayoría silenciosa, nos sentimos avergonzados y desacreditados ante una política singularizada por la mala gestión de la Generalitat que prioriza gastar el dinero de los catalanes en la desconexión, en estructuras de Estado, en referéndums ilegales y en DNIs catalanes en lugar de avanzar en el corredor del mediterráneo, mejoras para los autónomos, complementos salariales para las familias o la eliminación de aforamientos.

Debe ser por esto que seguimos incrementando el número de altos cargos y de mejor pagados en toda España.  A lo mejor es por eso que somos los ciudadanos españoles más endeudados y que destina menos gasto sanitario en porcentaje del PIB. Menos mal que la culpa es del Estado español.

Como bien ha dicho la líder de la oposición, Arrimadas, quién ha visto a Convergencia y quién la ve.  Seguramente la estelada ayudará a tapar una de las tantas sedes embargadas por corrupción, pero los que no optamos por la vía independentista seguiremos trabajando por ofrecer servicios que mejoren verdaderamente la calidad de vida de todos los catalanes alejándonos de toda frustración colectiva por un proyecto inclusivo que cuadre realmente las cuentas. Porque lo que se debe anteponer no son las banderas, sino las personas.

whatsapp-image-2016-09-11-at-18-52-47Marc E. Martínez.