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En el pasado Pleno municipal de septiembre se vivió una situación de tensión hasta ahora desconocida en lo que llevamos de este, por otro lado, ya de por sí convulso mandato. Había tres puntos de importancia en el orden del día, el primero referido al famoso crematorio, el segundo relativo al convenio para la remediación de Can Planas, y el último una moción propuesta la mayoría de sindicatos en apoyo de los trabajadores del Ayuntamiento suscrita por todos los grupos que conformamos la oposición.

La divergencia del voto de uno de los socios del gobierno, Convergencia, en los puntos del Crematorio y en la moción de los sindicatos del Ayuntamiento, supuso la expulsión fulminante de este grupo del gobierno al día siguiente por parte del Alcalde. Creemos conveniente explicar nuestra postura en estos puntos para que no se dé lugar a malas e interesadas interpretaciones.

En cuanto al Crematorio, nuestra agrupación local de Ciudadanos se ha mostrado desde el principio reticente y contraria al mismo, no así con respecto a un Tanatorio que consideramos necesario para la ciudad, así como una reforma y adecuación del cementerio que se encuentra en condiciones poco dignas. No obstante, el punto que iba a pleno no suponía ninguna solución a este respecto, sino que mediante una maniobra jurídica poco clara, con informes contradictorios entre los técnicos del propio ayuntamiento, se pretendía por parte del gobierno retrotraer actuaciones en base a reconocer como válido un recurso que ERC presentó hace dos años mientras estaba en la oposición, generando una situación de inseguridad jurídica fácilmente recurrible por la empresa Truyols, amén de un probable conflicto de intereses, habida cuenta que ERC forma hoy parte del gobierno. No nos pareció la vía más apropiada para solucionar el conflicto, sino que muy al contrario, entendimos que tenía todas las papeletas de empeorarlo. Es por ello que votamos junto al resto de la oposición dejar el tema encima de la mesa en espera de una solución más lógica y satisfactoria.

En cuanto a Can Planas, la revocación del convenio de remediación del vertedero que proponía el gobierno, en el cual el Ayuntamiento asumía un 20% del coste de remediación con respecto a un 80% que asumían otras administraciones, nos parecía temerario por cuanto no garantizaba la firma de un nuevo convenio a coste 0 para las arcas municipales, y más aún, paralizaba la remediación de Can Planas con el consiguiente perjuicio para la salud, el medio natural y la Ciudad, paralizando también el hipotético desarrollo de la zona una vez asegurada una solución medioambiental. Quizá esta era la verdadera intención del gobierno, paralizarlo todo a toda costa, caiga quien caiga. Otro tema que dejamos sobre la mesa por no ofrecérsenos una solución alternativa viable.

En el caso de la moción presentada por la mayoría de sindicatos con representación en el Ayuntamiento, entendimos que las formas en la remoción de una Cap de Servei que habían propiciado la iniciativa, eran inaceptables, y asimismo entendimos que la argumentación del cambio no era lo suficientemente sólida como para justificar que en este caso primase la capacidad de autoorganización del gobierno local sobre los derechos de los trabajadores. Escuchadas todas las partes, no pudimos sino apoyar la moción de los representantes de los trabajadores en defensa de sus derechos y dignidad.

Como hemos comentado, la divergencia de voto de CiU en el primer y tercer caso, propició su salida del gobierno al día siguiente. En su salida han denunciado algo que desde fuera del gobierno ya se venía intuyendo: que el Alcalde prima el interés partidista por encima del interés de la ciudad, renunciando a una forma de gobernar pragmática, y decidiendo ir contra la corriente por apego a una ideología trasnochada y antisistema y ajena a las necesidades del mundo municipal. Y es que cuando se decide ser antisistema desde el sistema, pero sin posibilidad de cambiarlo (no la hay desde luego en el mundo local, sin apenas competencias que dejen margen ideológico), lo que sucede es la parálisis de la institución y el perjuicio de toda la ciudadanía.

Que tome nota Convergencia, que hace más de un año se dejó llevar por la ingenuidad al creer que dar la alcaldía y pactar con los antisistema serviría para solucionar los problemas de la ciudad. Y que tome nota el ahora disminuido gobierno de 9 regidores, y que prime el consenso, el diálogo con el resto de grupos y el sentido común en sus actuaciones de ahora en adelante, para que por encima del interés ideológico y partidista prime el interés práctico, útil y cotidiano de la ciudadanía.

Grupo Municipal de Ciutadans de Cerdanyola del Vallès